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  • Iván Moundiroff

Memoria de construcción del Centro Comunitario Productivo Ocomantla.

Updated: Apr 24

El Centro Comunitario Productivo de Ocomantla (CCPO) fue gestionado por Amigos de Kolijke A.C., con el objetivo de dar respuesta a las necesidades observadas en las comunidades vecinas a la reserva, particularmente la comunidad de Ocomantla. Este proyecto implica la fusión del programa social y ambiental, pues busca ser un centro en donde se revalorice el trabajo campesino mediante la enseñanza de técnicas agroecológicas, para que en un futuro se convierta en una fuente de trabajo local sustentable.



Para el diseño del CCPO se consideraron, en primera instancia, aquellas necesidades a las que el Centro podía dar respuesta: la primera fue generar espacio para para la producción de hongos setas, pues en la comunidad existe un grupo de mujeres ya consolidado que se ha capacitado para producirlo. Con esto en mente, se destinaron espacios específicos para siembra, fructificación y cultivo del hongo. Otro espacio que da respuesta a las necesidades de la comunidad es el destinado al banco de semillas, ya que para surtir los huertos de traspatio locales, así como los mismos cultivos demostrativos del centro, se requiere de un continuo almacenamiento de semillas agroecológicas de alta calidad.


Ante la falta de espacios de convivencia comunitaria, se diseñó un salón de usos múltiples (SUM), en donde se pueden realizar distintas actividades como talleres, asambleas comunitarias, capacitaciones, etc. El SUM es un espacio que abre hacia el patio central, de tal manera que se puede aprovechar al máximo la capacidad de participantes en las reuniones y actividades que se desarrollen. Además está equipado con una estufa ecológica y lavabo, con lo que se pueden llevar a cabo talleres de cocina tradicional o preparar alimentos para convivios ocasionales.


El CCPO también cuenta con una tienda comunitaria con acceso directo al público desde la calle, este espacio está pensado para ayudar a la autosuficiencia económica del centro y para apoyar los emprendimientos locales y los que se generen en este mismo espacio.


Formalmente, el Centro se desarrolla bajo la tipología de claustro, organizado con un patio central cerrado que aporta varias ventajas, entre ellas, dar mayor articulación entre los espacios, otorgar buena ventilación e iluminación natural, haciendo más confortables los ambientes y principalmente da resguardo y seguridad a los niños que suelen acompañar a sus padres a muchas de las actividades. De esta forma, al encontrarse en un patio “cerrado” los niños pueden permanecer jugando mientras sus padres los saben al resguardo de los peligros de la carretera, ya que el CCPO está ubicado sobre una vía muy transitada.




Considerando los aspectos bioclimáticos de la región, los distintos espacios del centro cuentan con una altura considerable, así como con ventilación cruzada, que hace que el lugar se mantenga fresco y con buen aire, todos los locales cuentan con iluminación natural cenital para poder realizar las actividades en un ambiente apropiado. Por último, el diseño de los techos está pensado para recolectar el agua pluvial y conducirla a una cisterna (20 mil L) que abastecerá de agua tanto al centro como a la comunidad en caso de desabasto, ya que la toma de agua se encuentra en la fachada que da directamente a la calle.


Para el diseño y la construcción del CCPO se consideraron las aptitudes de la mano de obra local y se eligieron materiales y técnicas tradicionales, no solo para fortalecer la percepción de pertenencia a la comunidad sino porque además, debido a la contingencia sanitaria causada por la COVID-19, la obra tuvo que ser dirigida, en su mayoría, a distancia por lo que fue necesario simplificar los problemas habituales de interpretación técnica. En este sentido, los materiales utilizados para la construcción fueron piedra, block, ladrillo y láminas para los techos. La instalación eléctrica se colocó visible con el objetivo de que ésta pueda adaptarse fácilmente a las futuras necesidades de los usuarios.


En cuanto a la implantación de obra, debido a que el solar original era un cerro con gran pendiente, el terreno tuvo que ser adaptado escalonando el declive natural, ideando distintos muros de contención para generar los planos donde se ubican los principales espacios del CCPO y generar los distintos niveles de terrazas que se aprovechan para funcionar como cultivos demostrativos de milpas y huertos biointensivos.




La sucesión de estas terrazas se materializó mediante diversos muros, cuya continuidad remite visualmente al cuerpo de una boa o jukiluwa en lengua Totonaca. Se apeló a esta analogía ya que la jukiluwa es un animal con mucha carga significativa para la cultura regional, ya que dentro de la cosmovisión local, es considerada como la guardiana de las semillas y protectora de los cultivos. De esta manera, esta parte del Centro Comunitario cumple con una de las prioridades de Kolijke, que es la recuperación de las tradiciones locales y la valoración y respeto de la fauna autóctona.


Arq. Iván Moundiroff


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