* Todos los dibujos que puedes ver en esta página fueron hechos por las niñas y niños de la Primaria Benito Juárez, de Ocomantla, Zihuateutla, Puebla. 

** Todas las fotos de esta página fueron tomadas por Patricio Cano, Roberto de la Maza y Arcadio Ojeda. 

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VINCULACIÓN SOCIAL

Desde su formación, el ADVC “Kolijke” tiene como objetivos la conservación del ecosistema en el que se encuentra, la investigación de dicho ecosistema y la educación ambiental y sensibilización de los grupos que la visitan y de las comunidades vecinas, ya que un proyecto de conservación que no involucre a los habitantes locales es inviable a largo plazo. Así, desde enero de 2013 se comenzó a gestar un proyecto de educación ambiental con los poblados vecinos que busca difundir el trabajo realizado en el ADVC “Kolijke”, así como llevar a cabo procesos de diálogo y reflexión con los habitantes, que permitan, en un futuro, generar proyectos sustentables a partir de la identificación de causas y consecuencias del deterioro ambiental del entorno, así como impulsar la normalización de la toma de acciones comunitarias.​

Para estos proyectos se ha puesto énfasis en la cultura como motor de transformación, considerando que las diferentes formas en las que los grupos humanos conciben el mundo determinan las formas en las que interactúan con su ambiente.

En este sentido, el trabajo comunitario que realizamos en "Kolijke" sigue dos ejes que nos parecen fundamentales para ser replanteados y re-experimentados a través de los distintos talleres que realizamos, dichos ejes son la identidad y el territorio. 

Nosotros consideramos que las preguntas, "¿quién soy?” o ”¿quiénes somos?” no pueden darse sin preguntarse a la vez “¿dónde habitamos?”, pues el hecho es que cada uno de nosotros se crea y descubre a sí mismo en sociedad, así como a partir de la construcción social  del territorio en el que se habita. Nuestra construcción como sujetos sucede en lo social cotidiano, en el día a día, con cada gesto y cada relación interpersonal, en el trabajo, en la escuela y en la casa, también en el juego, en el amor, en el placer, etcétera.


Es así que, bajo el pretexto de un taller de cocina, un taller de arte con jóvenes o niños, o mediante la experiencia del cine comunitario, creando huertos comunitarios o detonando la organización para producir hongos seta, la mayoría de nuestros talleres, de manera evidente o sutil, tienen que ver con hacer explícita la común producción y emergencia de la identidad junto con el territorio: el quién soy junto con el dónde y cómo habito mi espacio. 


Estamos convencidos de que reexplorando el territorio y nuestra manera de relacionarnos con las distintas formas de vida que lo habitan (humanas, animales, vegetales pero también culturales, como la lengua, las fiestas, la música, etc.); redescubriendo quiénes somos a partir de descubrir lo que se puede hacer en conjunto con las posibilidades que nuestro entorno nos ofrece, podemos transformar no solo la forma en la que pensamos el territorio, sino la forma como lo percibimos y deseamos habitarlo junto los demás.

Dividimos nuestras actividades en las siguientes áreas: